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BAJADA AL INFIERNO

Cuando escribo sobre esta entrada, lo hago tranquilamente fondeado en la isla de Vulcano y han pasado casi 20 días del incidente y todo se está minimizando y asumiéndose como una mas de las cosas que entran dentro de lo posible si se viaja en un pequeño barco en esos grandes mares.

No ha sido fácil asumirlo y entiendo que haya muchas personas que abandonan esta afición ante el cúmulo de cosas que pueden ir minando la moral de cualquiera.

El causante este islote, en la parte nordeste de Meganissi, y al que en muchas ocasiones hemos ido a bucear y que tiene sus buenos 30 metros de largo.

 

Sin título

 

Pero la historia de este día no arranca en el, sino que empieza ya de mañana en el puerto de Mitika.

En el momento de salir del atraque, Lola que viene de la proa, pisa mal y al intentar agarrarse al guarda-mancebos lo hace por el hueco de acceso lateral que está abierto y cae al agua haciendo un clavado digno de un saltador olímpico, bichero en mano incluido.

Susto por mi parte que paro el motor y la veo salir riendo y agarrada al bichero y nadando tranquilamenmte o al menos eso parece.

Para recogerla hay que bajar la escala y para ello mover la zódiac y todo ello en medio de un puerto en que apenas cabe nuestro barco, donde además hay un estúpido italiano (como no) con una “gomona”  que pretende salir y que me increpa por no dejarle vía libre, sin hacer el mas leve intento de ayudar.

Un inglés de un barco atracado me dice que no baje la auxiliar que el va a por Lola y salta a su auxiliar y
saca dos ridículas palas de juguete con las que intenta remar, sin apenas poder mover la barca de su sitio y mucho menos acercarse a Lola, que ha comenzado a nadar yLEER MÁS……..

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REPARANDO EL GOLDEN

El día amanece pronto a bordo, los nervios de sacar el Golden con una grúa, no dejan que alarguemos la madrugada, a las 6 AM estamos desayunando.

Llegan las 9 de la mañana y el puente parece no querer abrirse, después de dar algunas vueltas a la entrada del canal, el semáforo se pone rojo, primero dejan salir, a los pocos minutos verde, ahí vamos, entramos al estrecho canal.

 

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Los operarios de la grúa, examinan la borda del Golden y hablan entre ellos, la cosa huele mal, al cabo de media hora, aparece la chica de la oficina y nos explica que ven mucho riesgo de colgar las 18 toneladas goldeneras, de la grúa.

Ante tales dudas preferimos preguntar en el varadero contiguo, tienen el sistema mas familiar para nosotros de traveling, nos dicen que después de comer nos varan el Golden, en sus servicios no hay ni wifi, ni duchas, los lujos para los lujosos.

El precio ligeramente mas caro, pero el riesgo no existe, así que desatracamos y nos dirigimos al LEER MÁS…

Partimos de la movida pero agradable bahía de Vaitahu, en la isla de Tahuata, rumbo a la bahía de Hanamenu, situada al norte de Hiva Oa. El viento en un primer momento, como estábamos todavía a resguardo de la isla de Tahuata, sopló muy inconstante hasta que nos acercamos al Canal du Bordelais que separaba las dos islas y allí, en una zona de mar más abierta, la brisa sopló con más constancia y avanzamos a buen ritmo. Lamentablemente, esta situación no duró y cuando comenzamos a bordear la costa oeste de Hiva Oa en dirección norte, el viento fue aflojándose poco a poco para luego, ir rolando por el efecto de la isla y dirigirse en dirección contraria a nuestro destino aumentando de intensidad. Fuimos entonces a motor y temíamos que, si ese viento era el establecido, no podríamos quedarnos en la bahía de Hanamenu porque estaba orientada a norte justo en la dirección en la que íbamos. Finalmente, empezamos a ver nuestro destino, con la costa totalmente a sotavento y las olas que parecían entrar directas hasta el fondo de la bahía. Vimos entonces, desde muy lejos, que había tres veleros fondeados y eso nos dio bastante tranquilidad. Además, se les veía sin movimientos por lo que la ola no debía entrar tan adentro como pensábamos. Así pues, hacía allí nos dirigimos.

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Al día siguiente desembarcamos en la playa. Las olas, aunque eran muy pequeñas, nos hicieron hacer un pequeño surfeo sobre La Poderosa hasta la orilla. Queríamos encontrar una fuente de agua dulce de la que habíamos oído hablar por lo que, tras dejar al auxiliar bien subido en la arena, paseamos por el lado izquierdo de la playa ya que allí había la desembocadura de un pequeño río y supusimos que también debería estar por allí la fuente. Indagamos pero no estaba. Fuimos entonces para el otro lado donde había unas casas muy rudimentarias y allí un señor nos indicó donde estaba. En la distancia ya se veía porque había mucha más vegetación que en todo el entorno. Nos acercamos y aquello nos pareció una maravilla. Rodeado de una vegetación muy verde, había una zona de hierba cortada, como césped, y allí, en medio de todo, había una pequeña..LEER MÁS……

 

 

El mes de julio se ha portado genial con nosotros,
tenemos la cabeza, el corazón y hasta la tripa un poco hechos un lío: llevamos dos años en San Blas y tenemos ganas de cambiar de aires (para eso iniciamos el viaje, para recorrer el mundo, o al menos un trocito) pero tanto tiempo aquí hace que partir sea como volver a soltar amarras: decir adiós a paisajes y a gentes que se han convertido en nuestra casa…

 

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con la temporada de lluvias llegan los “culos de pollo”; cuando llegamos aquí todo el mundo nos previno sobre este fenómeno atmosférico (se da aquí, lo hemos vivido también en Colombia) que consiste en microdepresiones que traen mucho viento (entre 35 y 55 nudos) por un corto período de tiempo (suelen durar alrededor de media hora) acompañado de una buena lluvia. Se aparecen así, sin previo aviso y se van rapidito por…LEER MÁS…….

Algo más de 2.900 millas de travesía -más de 5.300 kilómetros-, y aunque la hicimos en relativamente pocos días -22- respecto a los que preveíamos inicialmente, fue una travesía que sólo se podía calificar de una forma: larga, muy larga. Esta travesía, de las Galápagos a las Marquesas, ya en la Polinesia Francesa, era la travesía más larga que los veleros se podían encontrar en una vuelta al mundo por los trópicos y aunque la gran cantidad de días subidos al barco sólo acompañados por una gran disco azul eran muchos, no por eso dejó de ser placentera porque sinceramente, la meteorología nos fue muy favorable.

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Nuestra vida a bordo, después de los primero tres o cuatro días de adaptación con algún malestar por el mareo, se limitó a leer, estudiar idiomas -Francés Sandra e Inglés Dani-, ver alguna película, pescar ocasionalmente, comer y dormir. La verdad fue que pescamos bastante y casi cada día que echamos el señuelo -que era cada vez que nos apetecía pescado-, lográbamos capturar un dorado –llamados mahi-mahi en el Pacífico- y curiosamente, seguramente fruto de la casualidad, de un tamaño cada vez mayor a medida que avanzábamos en la travesía. Al final quisimos pescar algo diferente como un atuncillo y cambiamos el señuelo para ver si lo conseguíamos pero lo único que conseguimos fue ……… LEER MÁS

Ha pasado una larga temporada, más de un mes, desde que regresamos de los ventisqueros. El otoño nos ha sonreído y nos ha brindado unos días de climatología inolvidable. En los ventisqueros, frío y frío, lluvia y lluvia y en Puerto Williams buenas temperaturas y sol y sol. El viento desapareció del Beagle hace más de un mes.

 

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Con la amenaza de nieve en las puertas, fuimos preparando la maleta para huir antes de la quema. El rojo de los árboles anuncia nieve inmediata, así dice la gente de aquí.leer más….

 

Por fin, estábamos en Las Galápagos. Un lugar que desde que empezamos nuestro viaje, teníamos muchas ganas de conocer ya que, sin duda, era un sitio único en el mundo. Por su aislamiento y sus peculiares condiciones de viento y corriente, allí existían una gran cantidad de flora y fauna endémica.

 

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La entrada oficial a Galápagos era algo difícil y ya lo sabíamos previamente. Las autoridades ecuatorianas, protegen cada vez con más celo este sitio único dado que… LEER MÁS…..